El otro día, al ir a comprar a mi frutería, me regalo un par de piñas muy muy maduras que no podía poner a la venta, con la intención de que hiciese algún zumo con ellas.
Pero al llegar a casa, con el calor que hacía pensé que tenia que hacer unos polos con parte de esas piñas, dulces y refrescantes y no puedo estar más contento con el resultado.
Lo maravilloso de hacer polos en casa es que podemos hacerlo con todo lo que se nos ocurra, más o menos cremosos, más o menos dulces o ácidos, para todos los gustos…. Vamos que me veo antes, con el carrito de helados por la calle.

0 Comentarios